Desde 2010 la gastronomía de Puebla fue reconocida por la Unesco como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, y cada platillo tiene su temporada, pero si eres despistado con las fechas también existen las opciones para todo el año, aquí te lo explicamos. 

Comenzaremos por los platillos para los que hace falta menos tiempo saborear, los siempre tradicionales huazontles, esas hierbas adoradas por los precolombinos y que seguramente haz probado con el sazón de la abuela. Estas hierbas capeadas rellenas de queso de cabra y bañadas en caldillo de jitomate se dan en los meses de marzo y abril. Una opción para la época de cuaresma que puedes intercalar con unos ricos escamoles fritos con epazote.

En los meses de junio y agosto se acostumbra la preparación de huitlacoche, porque el mexicano no desperdicia nada, son esos hongos que se le forma a la mazorca, su primera impresión no les hace justicia, pero cuando hueles que se fríen en manteca con rajas de chile poblano, granos de elote y cerdo te aseguramos que sabrás el amor llega por el estómago.

Y si de plano no te convencemos con eso, a partir de julio y hasta mediados de septiembre, empieza la temporada más grande e importante, la del platillo más icónico de la gastronomía poblana y mexicana: el Chile en Nogada. Los colores patrios reflejados en uno de los platillos obligados de la época.

Sabemos que tendrás que esperar varios meses, pero ya te lo puedes ir saboreando, en octubre inicia la segunda gran temporada gastronómica con este peculiar platillo llamado huazmole o mole de caderas. De entrada te contamos que el platillo se prepara con carne de chivo, mismo que tiene una crianza a base de hierbas y sales que le dan un sabor fuerte a la carne. Este va preparado con semillas de guajes y una salsa de chile serrano seco.

Y para disfrutar todo el año te dejamos una lista de platillos que debes probar como el mole poblano, que con su mezcla de más de 20 ingredientes entre los que destacan los chiles y condimentos sin olvidar el chocolate dan como resultado un sabor dulce, pero picoso. O qué tal unas chalupas, esas tortillas bañadas con salsa y carne desmenuzada. No podemos olvidar a las tradicionales cemitas rellenas de aguacate, queso y pápalo.

Si estás en Puebla con poco tiempo no es pretexto, la gastronomía callejera siempre será una opción, los molotes rellenos de tinga poblana o las gorditas elaboradas con masa rellena de fríjol, aplanada y cocidas en comal te quitarán el hambre, o si lo prefieres puedes ir por tacos árabes al Centro Histórico.

Si quieres visitar Puebla la comida puede ser un gran pretexto.

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